Hay decisiones que cambian vidas y previenen enfermedades. Hoy te queremos compartir la historia de Mari Carmen, una guerrera que se sometió a una mastectomía subcutánea para prevenir el cáncer.

La mastectomía preventiva es una cirugía para extirpar una o ambas mamas con el fin de reducir el riesgo de padecer cáncer de mama. Según el Instituto Nacional del Cáncer, la mastectomía preventiva en mujeres de alto riesgo puede disminuir el riesgo de padecer cáncer de mama en un 90 %.

Si tienes alto riesgo de padecer cáncer de mama, la mastectomia subcutánea puede ser tu opción. Este no es un artículo médico sobre la operación (puedes encontrar información en esta página), solo es un testimonio que te puede ayudar a tomar una decisión.

La decisión que cambió mi vida

 

 

“Hola, escribo este testimonio porque puede ser de ayuda para alguna de ustedes que estén pasando por la duda sobre realizarse esta operación.

Quizá a varias de ustedes su médico se las ha propuesto o quizá no saben acerca de esta  posibilidad, que lejos de representar un daño a nuestro organismo, es una operación preventiva que disminuye notablemente el riesgo de desarrollar cáncer de mama.

En esta operación la extirpación de la glándula mamaria solo es a nivel subcutáneo, es decir, por fuera ustedes conservan tal cual sus mamas (toda su piel, areola y pezones). Pero por dentro se extrae el 95% de la glándula mamaria y se ponen unos implantes submusculares por lo cual quedamos igual o mejor que antes; pero sin el riesgo. A mí de hecho me quedo mucho mejor, ya que después de tres hijos el pecho regreso a su sitio, con forma natural, y un escote muy bonito.

Sólo se ve una ligera incisión debajo de cada mama, que se ha ido borrando con los años. Cuando tenía alrededor de 37 años, empecé a tener dolor en las mamas (el dolor que se siente cuando vas a menstruar) todos los días; era un dolor crónico, hasta el ponerme crema me dolía. El dolor se me iba hasta la axila y bajaba por el brazo casi a la altura del codo. Era más predominante del lado izquierdo. Me hicieron una mastografía y me detectaron dos pequeños nódulos en la mama izquierda. Aunque me dijeron que eran benignos decidieron operarme y me los extirparon.

El resultado de laboratorio fue que eran fibroadenomas.

El dolor desapareció, pero a los pocos meses estaba de regreso. Me realicé de nuevo otra mastografía y volvieron a detectar nódulos en ambos senos. Fue entonces cuando acudí a ver al Dr. Ernesto Sánchez Forgach, oncólogo especialista en mamas, director de Mastológica Lomas. Su padre el Dr. Sánchez Basurto es una eminencia en lo relacionado al cáncer de mama en México.

Mi preocupación se debía principalmente a que una tía materna murió de cáncer de seno; y es que teniendo este antecedente por línea materna no se puede tomar este hecho a la ligera.

El Dr. Ernesto me realizó todos los estudios y me dijo que yo tenía MASTOPATÍA FIBROQUISTICA; que por más que me operaran y me quitarán los nódulos, siempre se formarían nuevos; pero que el problema principal no era ese y el malestar y dolor que conllevaba, sino que el real peligro era que al haber tantos nódulos, difícilmente me detectarían un cáncer en etapa primaria.

Fue entonces cuando me sugirió realizarme una mastectomía subcutánea preventiva; al oírlo por primera vez me pareció sumamente agresivo y lo descarte; continúe yendo a revisiones cada tres meses, con la consabida incertidumbre que cada revisión representaba y aguantando un dolor que era crónico.

Así pasaron dos años, hasta que un día haciéndome un ultrasonido en una de mis revisiones la enfermera del Dr. Ernesto me dijo: “Señora, que tonta es usted, yo aquí veo a diario señoras que se van a morir porque no tuvieron la oportunidad de elegir la operación que a usted le están ofreciendo y usted la rechaza”. Saliendo de esa revisión, tome mi decisión y me opere.

Claro que fue una operación muy difícil y dolorosa, duró cerca de ocho horas (extirpación de la glándula, cauterización de todos los vasos sanguíneos que se cortan y después la reconstrucción de la glándula con los implantes) y creo que lloré todo el mes siguiente. En verdad me dolía muchísimo. Sentía que me habían metido dos pesas en cada seno y me ardía mucho. Pero al cabo de dos meses estaba perfectamente recuperada y feliz con la decisión que había tomado. Han pasado ocho años y con el tiempo veo que es cada vez más común, seguramente han oído de la operación que se hizo Angelina Jolie, es la misma que yo me hice.

Puedo decirles que quizá lo único negativo es que se pierde casi totalmente la sensibilidad en esta zona, aunque con el tiempo he recuperado algo, pero la tranquilidad que he tenido todos estos años al saber el riesgo que me quite lo compensa con creces y jamás ni por un momento me he arrepentido de hacerme esta operación.

Pregunta a tu médico sobre esta opción si tiene síntomas como los mÍos, o antecedentes familiares de cáncer de mama. Lo que si te recomiendo mucho es escoger a un excelente cirujano plástico para la reconstrucción (la extirpación la hace el oncólogo y luego entra el cirujano plástico para la reconstrucción).

Espero que te ayude mi historia”

Mari Carmen Alisedo 

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